- El producto fue localizado en 20 estañones y trasladado por personal especializado de Recope a su terminal en Moín.
Un total de 8.994 litros de combustible fueron decomisados y trasladados a la terminal de Recope en Moín, Limón, luego de que las autoridades judiciales localizaran el producto en 20 estañones durante un allanamiento realizado en ese barrio limonense.
El hallazgo ocurrió este martes 25 de agosto, durante cuatro allanamientos relacionados con una investigación por un homicidio registrado el 21 de noviembre de 2024 en Ojo de Agua de Pocora.
Recope reitera que mantener combustible sin las condiciones técnicas y de seguridad requeridas representa un riesgo para las personas y las comunidades cercanas. Una fuga, un derrame o la presencia de una fuente de ignición puede provocar un incendio y poner en peligro a quienes se encuentren en las cercanías.
“El combustible debe manejarse y almacenarse bajo condiciones estrictas de seguridad. Cuando termina en lugares que no cuentan con las condiciones adecuadas, se pone en riesgo a quienes lo manipulan, a las familias que viven cerca y a las propias comunidades. Además, quien compra ese producto tampoco tiene certeza de qué está adquiriendo ni de las condiciones en las que fue almacenado”, aseveró Karla Montero, presidenta de Recope.
¿Qué le pasa a su carro si le pone combustible robado?
Por otra parte, debe tenerse en cuenta que comprar combustible robado no solo implica adquirirlo de manera ilegal; también puede poner en riesgo el funcionamiento de un vehículo, pues podría contener una mezcla de diferentes productos.
Los combustibles tienen propiedades específicas de acuerdo con el tipo de motor para el que fueron diseñados. Cuando salen de los canales legales de comercialización, se pierde la trazabilidad sobre su destino y sobre las condiciones en que fueron almacenados o manipulados.
Recope advierte que esa pérdida de trazabilidad también implica desconocer si el combustible fue alterado o mezclado antes de llegar al tanque del vehículo. Si se combina con otro combustible, sus características pueden cambiar y generar consecuencias que van desde fallas en el funcionamiento hasta daños graves en el motor.
“El principal riesgo para quien compra combustible robado es que no tiene certeza de qué está poniendo en el tanque de su vehículo. Puede desconocer su procedencia, cómo fue almacenado, si fue manipulado o si contiene una mezcla con otro combustible. Esa falta de trazabilidad puede convertirse en un problema de seguridad para el conductor y para el propio vehículo”, explicó Montero.
Mezclas peligrosas
Uno de los casos que genera preocupación es la contaminación del diésel con Jet A, combustible utilizado para abastecer aeronaves.
Cuando el diésel está contaminado con combustible de aviación pueden producirse fugas en las mangueras de los vehículos y aumentar el riesgo de incendio.
Esto ocurre porque los combustibles están formulados para cumplir características específicas y no son intercambiables entre sí.
En los vehículos de gasolina, utilizar un combustible que no tenga las características requeridas por el motor también puede afectar su funcionamiento.
Una mezcla de gasolina con diésel, por ejemplo, puede provocar fallas en el motor, un aumento de las emisiones y, en casos extremos, daños severos que podrían llegar a quebrar el motor.
Otro factor determinante es el octanaje. Los motores de gasolina están diseñados para trabajar con combustibles que cumplen determinados niveles de octanaje. Si el producto utilizado no reúne esas características, el desempeño y la integridad del motor pueden verse comprometidos.
Recope mantiene controles de calidad sobre los combustibles que comercializa, con el propósito de verificar que cumplan las especificaciones establecidas.
La empresa también recuerda que el robo y la comercialización ilegal de combustibles representan un riesgo para la seguridad de las personas y la infraestructura. Las situaciones sospechosas pueden reportarse de manera confidencial a la línea 1-0-0-2.