No todos los países gozan de las ventajas ambientales de Costa Rica que logra la generación eléctrica renovable -casi en su totalidad- a partir de recursos limpios como el agua, viento, geotermia, biomasa y sol.
En Europa el gas natural (GNL) es una de las principales fuentes para la generación eléctrica, pero tras la crisis energética que ha golpeado a ese continente, los precios se triplicaron en el año 2021, y por esto las empresas de servicios públicos han optado por retornar al carbón de combustión, que aunque también tuvo un aumento, lo fue en menor medida respecto de los precios que alcanzó el GNL.
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Extraña este retorno al carbón, ya que en el informe de la ONU Cambio Climático, de junio del 2020, donde se evaluaron los “Costos de generación de energía renovable en 2019”, se puso de manifiesto que más de la mitad de la capacidad renovable añadida en 2019, logró los costos de energía más bajos, que las nuevas plantas de carbón más baratas.
Se cita la energía solar como una parte crucial en la solución al problema de emisiones y para la reactivación económica, ya que más rentable que fuentes como el carbón, la energía nuclear y la energía eólica marina.

En dicho informe se indica que la sustitución de los 500 GW de carbón más costosos, por energía solar fotovoltaica y eólica en tierra, reduciría los costos del sistema de energía hasta en 23 000 millones de dólares cada año y bajaría las emisiones anuales en alrededor de 1,8 giga toneladas (Gt) de dióxido de carbono (CO2), lo que equivale al 5 % del total de las emisiones mundiales de CO2 en 2019.
Por lo anterior, para la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA), en la transición energética que lleva el mundo hacia las energías más limpias, el carbón se torna en un retroceso injustificable desde el punto de vista medioambiental y económico.
Los argumentos a favor de la generación de energía a partir del carbón, para Francesco La Camera, Director General de IRENA, son injustificables porque «La energía renovable se está convirtiendo en la fuente más barata de electricidad nueva, y ofrece un enorme potencial para estimular la economía mundial y para que la gente vuelva a trabajar. Las inversiones en renovables son estables y atractivas, y su rentabilidad es constante y predecible, a la vez que aportan beneficios a todos los sectores de la economía”, señala.
Según La Camera la búsqueda de la recuperación mundial debe contemplar una “estrategia verde” con posibilidad de alinear la acción política a corto plazo con los objetivos energéticos y climáticos a medio y largo plazo. “Las renovables deben ser el eje central de las iniciativas nacionales encaminadas a reactivar la economía después de la pandemia de la COVID-19, tomando en cuenta que su costo se ha reducido drásticamente en la última década, debido a mejoras en tecnologías, economías de escala y cadenas de suministro más competitivas”, explicó.
Para este y otros expertos optar por las energías renovables sería un legado que vale la pena para la COP26, como solución energética sustentable.

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