El petróleo crudo ha tenido un comienzo de año al rojo vivo, agravado por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y el Golfo Pérsico, desde donde alrededor de 40% del petróleo se transporta por mar al resto del mundo.
A esto se suma que la reactivación económica mundial ha impulsado un fuerte crecimiento en demanda de combustibles, lo que ha llevado el precio del hidrocarburo a máximos que no se alcanzaban desde 2014. El crudo de referencia Brent registró en la semana picos cercanos a los US$90, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) rebasó los US$85 el barril.
Estos niveles de precio han llevado a algunos analistas a afirmar que el crudo se encamina rápidamente a US$100 por barril este año.
Para entender la racha alcista del petróleo es necesario recordar que el precio al que se cotiza el barril depende de su disponibilidad: si la oferta es baja y la demanda alta, los precios repuntan, que es justo la situación que se está dando actualmente en esta
industria.
Las posibilidades de aumentar la producción se ha visto impedida por las interrupciones en países productores como Libia, donde debido a las obras de mantenimiento en oleoductos, las entregas se redujeron a 729.000 barriles, muy por debajo de un máximo
de 1,3 millones de bpd que mantuvo el año pasado.

A esto se sumaron los disturbios en Kazajistán, miembro de la OPEP+ y un ataque con aviones no tripulados en los Emiratos Árabes Unidos que provocó una explosión y un incendio en las afueras de la capital, Abu Dabi. La nación es el tercer mayor productor de
la Opep.
Estas situaciones han llevado los inventarios de crudo a mínimos que no se registraban
desde 2000.
Paralelamente, un informe de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) publicado esta misma semana, indica que la demanda entre 2021 y 2020 creció 6,22% y se muestra fuerte en este inicio del 22; pues, a pesar de que la noticia de la aparición de la nueva variante Ómicron, ahora los gobiernos se han dado cuenta de que, bien sea por las vacunas o la composición del virus, la variante no resultó ser tan peligrosa como se esperaba y con ello flexibilizaron las restricciones lo que ha conllevado
a un fuerte crecimiento en la demanda de energéticos.
Este aumento en la demanda igualmente ha impactado el precio de los derivados; desde el diésel hasta el combustible para aviones, se han disparando en Europa a medida que los viajes aéreos reviven tras el impacto económico de la pandemia por Covid-19.
Proyecciones
Las interrupciones del suministro, la posibilidad de que OPEP+ no este alcanzando sus cuotas de producción y las tensiones geopolíticas, hacen prever a los analistas que fácilmente los precios pueden llegar pronto a los $100 por barril y es una realidad que países y regiones como los Emiratos Árabes Unidos, Libia, Kazajstán, Canadá y Dakota del Norte, pueden vivir interrupciones en la producción de crudo en cualquier momento, debido por un lado a las tensiones geopolíticas y por otro a las heladas en el hemisferio norte.
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Algunos analistas proyectan que los precios del petróleo alcanzarán los $100 el barril y los precios de la gasolina subirán a $4 el galón. En EE UU , el precio promedio de la semana fue de $3.31, un centavo más que la semana anterior, pero más bajo que los $3.41 del 23 de noviembre. Patrick De Haan, jefe de análisis de petróleo cree que estamos en la “calma antes de la tormenta”.