Sin duda la volatilidad del mercado del crudo y su incierto futuro está empujando a las petroleras y demás compañías de derivados a lanzarse a otras fórmulas, como es la de producir hidrógeno verde.
Las grandes energéticas españolas Repsol, Iberdrola, Endesa, Naturgy se están posicionando para lo que serán grandes hub o valles del hidrógeno renovable, con la idea de producirlo de forma competitiva.
Mientras una plataforma internacional como ‘Green Hydrogen Catapult’ afirma que podrá reducir el costo del hidrógeno a menos de 2 dólares por kilogramo para 2026, España ha decidido formar parte de la carrera y hay quienes aseguran que esa nación se puede consolidar como el hub de hidrógeno renovable más grande del mundo, con el proyecto HyDeal España, que permitiría comercializar hidrógeno verde a 1,5 euros el kilo.
Javier Brey, presidente de la Asociación Española del Hidrógeno (AeH2), afirma que en 2030 el excedente de energía eléctrica del país podría utilizarse para la producción de hidrógeno verde. “La energía eléctrica sobrante en España será del orden de 17 TWh (teravatios/hora), el equivalente a la energía que consume Madrid en un año. Podemos gestionarla convirtiéndola en hidrógeno —explica—, que servirá para producir energía de nuevo, o como un combustible limpio para alimentar a más de tres millones de vehículos al año».
Así España entraría a competir con empresas chinas que trabajan en la producción de hidrógeno verde, como sustituto del carbón. En ese país asiático ya se puso en marcha en la región de Ningxia, un enorme electrolizador alcalino de 150 MW alimentado por paneles solares de 200 MW y para el 2023 el gigante petrolero chino Sinopec, anuncia que pondrá en marcha una instalación de electrolizadores alcalinos de 260MW en Xinjiang, noroeste del país.

La ruta para conseguir que el hidrógeno verde se convierta en un vector energético en los próximos años, requiere el desarrollo de proyectos en toda su cadena de valor, no solo para abaratar y hacer escalable su producción, sino también para lograr nuevas soluciones que hagan viable y rentable su transporte, distribución y almacenamiento, que puede suponer hasta el 50% de su coste total.
Debido a su baja densidad, el hidrógeno verde tiene una difícil ecuación que resolver para el almacenamiento. «Es un gas ligero que pesa muy poco. En un kilogramo hay mucha energía pero en un litro poca. Si tenemos que meter el hidrógeno en un avión, el peso no es el problema pero sí el volumen que ocupa», indica Brey.
Las alternativas que se estudian es comprimirlo. Hoy día se comprime hidrógeno a 350 bar para autobuses y camiones comerciales. A 700 para algunos modelos de coches y ya hay ensayos con hasta 1.000 bar. Presiones que han dado un impulso tecnológico a los depósitos donde se guarda el hidrógeno, según afirma Brey .
Asimismo, se requieren materiales compuestos y estructuras más resistentes, que soporten altas presiones sin fugas. «No es el clásico tubo de acero —detalla Brey.
Para resolver estos temas, un conglomerado de empresas, asociaciones, centros tecnológicos y de investigación (como el CSIC), consultoras, ingenierías… estudian diferentes tecnologías de transporte y almacenamiento para ver las más viables técnica y económicamente según su aplicación.
Las investigaciones abarcan desde comprimir el hidrógeno a altas presiones, el uso de acuíferos salinos, criogenizarlo a -253ºC o transformarlo a estado sólido.
Otra línea de investigación es utilizar líquidos portadores de hidrógeno, como el amoniaco que tiene la capacidad de transportar grandes cantidades de hidrógeno, para llevarlo por tubería o en el depósito de un barco o camión. Al llegar a destino se vuelve a separar el hidrógeno del amoniaco.
Esta vía del amoniaco, permite almacenar hidrógeno a bajo coste, por eso se estudian sus ventajas y las diferentes tecnologías implicadas.
Mientras tanto la industria automotriz se prepara para el cambio. Ya se cuenta con ejemplos en la industria del automóvil: los modelos Hyundai Nexo y Toyota Mirai que incluyen depósitos de hidrógeno que alimentan pilas de combustible para generar electricidad.

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