- Las crecidas del río Turrialba han provocado una fuerte socavación en la ribera de calle Camusa. Recope interviene de manera pronta para evitar que la erosión continúe acercándose a las estructuras que sostienen el poliducto.
Las intensas lluvias registradas en Turrialba durante las últimas semanas han pasado factura en sectores cercanos al río Turrialba, donde la fuerza del agua ha erosionado parte de la ribera y generado alertas por la cercanía con la infraestructura estratégica de Recope. La situación, incluso, llevó a la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) a declarar una emergencia en la zona, debido a las afectaciones.
Uno de los puntos bajo atención se encuentra en calle Camusa, donde Recope inició trabajos de protección para contener el avance de la erosión y evitar que la socavación llegue hasta las bases de las torres que sostienen el poliducto.
En el sitio son visibles las consecuencias de las crecidas: parte de la ladera ha perdido material y el terreno presenta señales de desgaste debido al impacto constante del agua.
“Tenemos que aprovechar estos días que hay una merma de lluvias fuertes para poder iniciar trabajos”, explicó Sergio Sancho Paniagua, ingeniero civil del Departamento de Mantenimiento Región Pacífico de Recope.
La intervención consiste en la construcción de un enrocado en la ribera.
Para ello, se excavará una gaveta en el límite del cauce donde serán colocadas grandes rocas con el objetivo de formar una barrera de protección y estabilizar el terreno.
La obra se extenderá hacia la parte superior de la ladera y también se analiza colocar una barrera aguas arriba que permita disminuir la velocidad de la corriente y reducir el impacto del agua sobre el sector afectado.
Estas labores de Recope se desarrollan de manera coordinada con la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) y Senara, como parte de las acciones preventivas para proteger la infraestructura estratégica y garantizar la continuidad del abastecimiento de combustibles al país.
Un daño en las torres que sostienen el poliducto no solo podría afectar el trasiego de combustibles, sino también provocar consecuencias ambientales y económicas.
“La protección es a la infraestructura del poliducto como tal, pero no podemos dejar de lado que, si se da una afectación al poliducto, podría haber una posibilidad de algún derrame que sí afectaría muchísimo a la población”, explicó Sancho.
El poliducto es una red de 418 kilómetros de tubería utilizada por Recope para el transporte de combustibles, por lo que su protección y mantenimiento son fundamentales para garantizar la continuidad del abastecimiento nacional.
Vecinos destacan respuesta de Recope
Marvin Astúa Segura, vecino de calle Camusa y encargado de un centro de acopio de materiales reciclables ubicado junto al río, conoce de cerca el comportamiento del cauce durante la época lluviosa.
Astúa, quien vive en la zona desde hace casi 10 años, explicó que aunque los trabajos están dirigidos principalmente a proteger el poliducto, también representan un beneficio para la comunidad, ya que el enrocado ayudará a reforzar la ribera y reducir el desgaste provocado por la fuerza del agua.
El vecino destacó que la intervención se realice antes de que la erosión continúe avanzando y pueda generar mayores afectaciones en el sector.
“Nosotros nos sentimos muy contentos, más bien felicitamos mucho a Recope”, expresó Astúa, quien además manifestó su disposición a colaborar con los trabajadores que participan en la obra.
A su criterio, las labores pueden brindar mayor seguridad tanto a la infraestructura como a las propiedades y familias ubicadas en las cercanías y aguas abajo.
“Esta labor que está haciendo Recope es buenísima”, afirmó.
Paralelamente, Recope trabaja en un proyecto a largo plazo para proteger, aún más, su infraestructura.